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10 cosas que no sabías de Amor Real

Duda real: ¿Con cuál te quedas?

Pero no por mucho tiempo... - Televisa

Una boda Real

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No te pierdas su gran final el 14 de mayo

Amor Real es todo un clásico un clásico, una gran historia de época que nos mantuvo al borde del asiento por cinco meses. Sin embargo, hay anacronismos que desmienten la historicidad del argumento. Es que toda buena historia merece que se tomen un par de licencias para hacerla más sabrosa. Ahora que se termina vamos a contarte cuales fueron esas licencias históricas que el equipo de Amor Real se tomó. ¡A ver si te diste cuenta! Lee y no te pierdas mañana 14 de mayo, el gran final de este Amor Real, a las 4PM/3 Centro, por TeleFutura.

1.    El mítico General Baranda:
En toda su historia, México jamás fue gobernado por ningún general de ese nombre. Sucede que entre productora y guionista rescribieron la historia mexicana para el bien de la trama y se sacaron de la manga a ese malévolo generalito que tantos problemas les causa a los protagonistas de esta telenovela.


2.    La magnificación de Juan Álvarez.
Efectivamente, Juan Álvarez fue presidente interino por allá por 1850, pero ni tomó parte en una guerra, ni usurparon su sillón presidencial, ni tuvo mucho tiempo para dar que hablar a los libros de historia. En cambio, mucho de lo que dicen en Amor Real sobre Álvarez y su guerra, corresponde a episodios en la vida del Benemérito Benito Juárez y a la Guerra de Reforma.


3.    La moda futurista de Marie.
El vestuario de Amor Real ha sido coherente con el período cronológico que trata. Las damas usan amplios miriñaques, capotas y complicadas prendas interiores, pero aparece la “pgima” Marie y lo que cubre su cuerpecito no corresponde al vestuario de sus contemporáneas. La güera francesa anda con ropas ajustadas y polizones (ese aditamento que amplia las faldas hacia atrás) que se pondrían de moda una década mas tarde. Por adelantados que estén en Paris, Marie viste como una escapada de una maquina del tiempo.


4.    Los pantalones de Manuel:
Otra incoherencia en la indumentaria se nos presentó casi en close up, la noche de bodas de los Fuentes Guerra. Para gozar de las primicias de su esposa, Manuel se quitó los pantalones bajándose la cremallera. ¡Tal accesorio no sería inventado hasta la segunda década del siglo XX! Hasta entonces los pantalones de los caballeros se cerraban con botones.


5.    Errores lingüísticos:
Manuel se la pasa recibiendo “telegramas” palabra desconocida en ese tiempo. A lo que se refieren es a mensajes vía telégrafo que, en castellano, se llamaban “despachos telegráficos”. Por otro lado, resultó raro que Manuel y Matilde hablasen con tanto desparpajo de divorcio, tramite ignorado en la América Latina de la época. Lo único a que podía apelar una mujer en esos años era a una anulación eclesiástica y de hecho, Manuel le enumera a su esposa causales de divorcio que corresponden a los que la Iglesia consideraría para anular una boda religiosa.


6.    La geografía de Amor Real.
Amor Real tiene lugar en México. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque se mencionan el puerto de Veracruz, Adolfo es encerrado en la fortaleza de San Juan de Ulúa, y se dice que el país tiene frontera con USA. Sin embargo, los Fuentes Guerra y los Peñalver viven en ciudades ficticias. En todo México no existen ni Ciudad Santiago, ni Ciudad Trinidad. Tal como sucedió con la historia, inventaron una geografía para el México decimonónico.


7.    La cura de Ernesto.
El hermano de Matilde vivía humillado por la impotencia sexual. Su cuñado lo refirió a un especialista que a través de misteriosas charlas lo puso como nuevo. Probablemente los autores, al escribir esto, visualizarían un sofá y un psiquiatra parlanchín, pero ese escenario sólo se pondría de moda con Freud a fines del siglo XIX. En el México de Ernesto lo normal es que intentasen curarlo con pócimas, cataplasmas, y, si acaso se encontraba con algún profesional europeo, hipnosis que en ese tiempo estaba en su infancia.


8.    La contagiosa Catita.
Aunque en esa época todavía se ignoraba que la tuberculosis era provocada por el bacilo de Koch, si se tenia conciencia de que era contagiosa y que incluso se transmitía vía relaciones sexuales. Sin embargo, a la tísica Catalina la tuvieron tosiéndole gérmenes a todos los que se le acercaban y nadie cayó enfermo. Probablemente los personajes eran inusualmente vigorosos, principalmente Adolfo quien le hizo el amor a su esposa sin nunca contraer el mal.


9.    El confianzudo protagonista.
El Dr.  Fuentes Guerra escandalizó a público y a personajes con la crudeza con la que se refería a la fisiología y sexualidad de su cónyuge. En ese tiempo, ningún marido, por muy medico que fuera, le iba a gritar a la esposa que practicaba el “coitos interruptus” con su amante, o a hablarle de sus reglas, ni a meterle mano como facultativo. Hasta el siglo XX, las damas de América Latina atendían sus problemas íntimos con matronas y parteras y no se dejaban examinar por ningún hombre.


10.    El personaje de Papillon.
El personaje de Leticia Calderón estará inspirado en la polémica George Sand, la escritora francesa que se paseaba por Paris en pantalones, pero una cosa es Paris, y otra la pacata Ciudad Trinidad en donde lo mas probable es que hubiesen apedreado a Hana al verla disfrazada de varón.

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