Mundo de

Univision.com | Mar 21, 2007 | 12:00 AM
Un castigo que ameritan los malos telenoveleros es sufrir el calor del infierno antes de tiempo. Cynthia Klitbo, en Velo de Novia; Sebastián Ligarde, en Salomé, y Alberto Estrella, en Entre el Amor y el Odio, fueron algunos diabólicos que sobrevivieron a un incendio convertidos en esperpentos.
En Madres Egoístas, su única incursión en las telenovelas, María del Sol interpretaba a la cruel Mariana. En su afán de cocinar a ,la entonces diminuta, Anahí, y a sus compañeritas de orfanato quedaba convertida en una especie de Fantasma de la Opera: sin rostro y obligada a vivir con oculta tras de una máscara. Un caso especial fue el de Lucio, de Esmeralda. El médico, por rescatar a la cieguita de un incendio, quedaba horriblemente desfigurado. Al perder la belleza física y convertirse en un ser pavoroso, Lucio perdía su nobleza y se volvía un psicópata obsesionado con su rescatada
Otras deformidades también han aquejado a villanos del culebrón. Al intentar detener el secuestro de su hija − secuestro que él mismo había fraguado − Octavio, de En Carne Propia, perdía una mano. Así, se pasaba la novela amenizando sus maldades con esa prótesis plateada que lo hacia parecerse al siniestro Goldfinger, némesis de James Bond. Motivos menos altruistas llevaban a Justo, de El Manantial, a quedar manco. Por meterle mano a mujer ajena, Justo perdía la susodicha cuando el marido engañado le propinaba un machetazo dejándolo convertido en El Capitán Garfio.
La cojera e invalidez también afligen a los malditos de las telenovelas. Aun en silla de ruedas, Marcelo, de El Amor no Tiene Precio, andaba haciendo de las suyas. El campeón de los villanos impedidos ha sido César Evora. Tanto en Abrázame muy Fuerte como en Mariana de la Noche, el actor cubano ha demostrado que la paraplejía y la villanía van de la mano, al menos en la ficción. En Mundo de Fieras ha ido más lejos. Su Demián sufrió de la amputación de una pierna. En su juventud Demián trabajaba de ratero. Perseguido por la policía, su "mala pata" lo agarró en la forma de un tren que lo dejó sin pierna
El concepto del villano desfigurado se remonta a las películas de horror de Hollywood, pero entró en las telenovelas con el impresionante personaje de Catalina Creel, matriarca de Cuna de Lobos. ¿Como olvidar la magnifica interpretación de Maria Rubio? Esta gran dama convertía el crimen en un arte refinado casi tanto como su guardarropa que complementaba con finos parches que hacían juego con sus trajes. La ironía máxima era que Catalina no era tuerta. Había inventado que su hijastro José Carlos le había sacado un ojo para poder manipularlo mejor. Aun así, el personaje sentó un precedente y en la década siguiente se vería una ristra de tuertos malévolos en las telenovelas.
En 1991, Miguel Pizarro era "El Coyote" en Milagro y Magia. A este tahúr por andar haciendo trampas con los naipes lo dejaban tuerto. Al año siguiente, el parche lo llevaba Sergio Jiménez como un maleante llamado, apropiadamente, El Tuerto, en la comedia musical retro Baila Conmigo. Ese mismo año, de un golpe bien propinado, Juan Ferrara mandaba a Marcos Muñoz a las filas de los villanos de un solo ojo. Eso ocurría en Valeria y Maximiliano
Recientemente, en Contra Viento y Marea, la incorregible Apolonia tenia un cómplice-acolito también tuerto. El último añadido a esta colección es Demián de Mundo de Fieras, ya que no sólo le falta una pierna. Como el cíclope de la Odisea, posee un único ojo, y en el lugar del otro estila un parche de pirata. Ese ojo no lo perdió Demián por malandrín, sino por pobre. Contrajo una infección y su alcohólica madre prefirió gastarse el dinero en tequila antes que en medicinas para curar a su hijo.
En el mundo de la telenovela la belleza lo es todo, aun cuando venga de adentro. Es por eso que los feos "buenos" son recompensados con un "makeover". Recurso que no existe en el caso de los villanos, porque ellos deben seguir dando pavor. Su fealdad es un cartel que anuncia al mundo su maldad. En el caso de los villanos, su rostro y cuerpo son como el Retrato de Doryan Gray, un espejo para reflejar la oscuridad de sus almas.
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