En la sencillez está el gusto

Univision.com | Jul 10, 2006 | 12:00 AM
Peregrina tuvo varios méritos. Desde un punto de vista visual tuvo lugar en un escenario paradisíaco, con actores atractivos y vistoso vestuario femenino. Exploró el mundo del circo, espacio llamativo y poco usado en las telenovelas, y tuvo un elenco equilibrado con actores de la talla de Don Ignacio López Tarso, Jacqueline Andere y Helena Rojo.
Junto a ellos pusieron la nota de frescura dos prometedoras debutantes, la encantadora África Zavala y Natacha Dupeyron cuyo salto de las telenovelas infantiles fue casi sobrecogedor, porque de una dulce niñita se convirtió en una pequeña alimaña llamada Evita. Vale mencionar también la transformación de Cynthia Klitbo y Diana Golden, que de símbolos sexuales pasaron a mujeres de edad mediana, de chancletas y greñas despeinadas.
Peregrina se mantuvo apegada al guión original, mucho más que recientes versiones de historias de Delia Fiallo. El seguir un modelo antiguo conllevó tres características. Para comenzar fue una telenovela corta lo que a en si es gran mérito. Las telenovelas no deberían durar más de lo que duró Peregrina. Es mejor dejar al público con apetito que empacharlo. Peregrina no tuvo personajes secundarios importantes, y aparte de la subtrama de Alonso y Angélica, la historia siempre giró alrededor de los protagonistas. Por último, el mantener la historia de acuerdo a los cánones originales le restó la invasión de sexo y violencia con que hoy en día las telenovelas buscan alcanzar el rating.
La trama, como toda telenovela, tuvo sus tropezones. El juicio gozó por sus incoherencias legales y Vicenta se pasó de inocente ya que postrada, ciega y sofocada llegó al día de su muerte, segura que sólo sufría de una gripe. ¡Ni que fuera gripe aviar! No obstante, el final de Peregrina fue lógico, conmovedor y dejo satisfechos a los fans.
Iván, un personaje atractivo pero ambiguo, se ganó al público sacrificando su vida por su dama y legando su fortuna sus colegas circenses. Rodolfo, con su oportuna intervención, impidió el matrimonio de su cuñada con un hombre que no amaba. No sólo Peregrina consintió en consumar su nuevo matrimonio, sino que además defendió la vida de Rodolfo, aceptando así su amor y dejando atrás su etapa de niña berrinchuda
Vale destacar que todos recibieron su justo castigo sin necesidad de llegar a exageraciones. Victoria, luego que Abigail la arrojó por las escaleras, agonizó el suficiente tiempo para arrepentirse y pedir perdón a su nuera Peregrina. Iván murió de manera heroica erradicando así cualquier pecadito cometido en su pasado.
El mejor final fue el de Abigaíl, la asesina en serie de la novela. En vez de hacerla masacrar de manera espeluznante o de convertirla en chicharrón humano −castigos de rigor de villanos telenoveleros− terminó loca y derrotada, atada a un catre en la cárcel. Evita, ahora pobre y mal vestida llega al presidio a traerle sus alimentos a una madre que no la reconoce. La chica horrorizada ante el despojo humano en que se ha convertido Abigaíl, la besa. ¡Que ironía! Lo que más deseó Abigaíl, lo recibe cuando ya no puede sentirlo. No obstante, hay un mensaje de esperanza en la redención de Evita.
Muy bonitas fueron esas escenas finales de los esposos Contreras en el panteón, visitando las tumbas de parientes y amigos. Emotiva estuvo la despedida de Peregrina ante la tumba de su hijito. Peregrina fue una telenovela con sabor a añejo, pero después de años de ver culebrones seudo-realistas en donde priman sexo y violencia gratuitos, resultó novedoso ver una historia sentimental con un mensaje optimista.
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