Abuelitas villanas de las telenovelas
La imagen de la abuelita de cuento de hadas está desapareciendo en un mundo donde las mujeres se mantienen activas, jóvenes y guapas más allá de lo que se considera “madurez”. Pero la telenovela nos muestra que aparte de no ser viejitas achacosas, las abuelas pueden también dejar de ser personajes benévolos. A ver miren a esta abuelita de “Esperanza de Corazón” y compárenla con la de Caperucita Roja. Más se parece al lobo
Playboy quiere a Lucía Méndez y seguramente querría a Lucrecia Dupris. Ella es una mujer sexy, poderosa, reina de un imperio de belleza del cual es su mejor modelo, pero en capitulo de las abuelas deja mucho que desear. Tiene cuatro nietos, pero aunque privilegia a una nieta, detesta a otra, solo por vela como reflejo de su nuera a quien Lucrecia odia.
Parece que algo hay en del nombre “Lucrecia” que predispone en contra del afecto por los nietos. Sin ser tan glamorosa como la Dupris, Lucrecia Curiel de “La Fuerza del Destino” no nació para ser abuela.
El pobre Alex tiene suerte de no conocerla porque Lucrecia lo odió antes de nacer. Tanto como odiaba a Iván su padre.
Lucrecia fue la que vio el embarazo de su hija como “una vergüenza”. Para evitar las habladurías la escondió en Guaymas
¿Recuerdan cuando el bebé Alex llegó a la casa? Lucrecia lo mandó a dormir e el cuarto de servicio. Ni una caricia, ni un arrumaco le hizo.
Cuando Alex desapareció, Lucrecia respiro aliviada. El buen nombre de su familia estaba protegido. Nunca le importó saber que fue del bebé.
¡Qué abuelita tan dulce! ¿Pero creen que algún niño se atrevería a pedirle a Doña Bernarda que le leyera un cuento?
Como recordaran, al comienzo de “Triunfo del amor”, Bernarda arrojó a la calle a la sirvienta embarazada sin importarle que el niño que esperaba fuera su nieto.
Años más tarde, cuando descubrió que María Desamparada era su nieta, Bernarda tuvo una relación ambigua con ella. A ratos parecía quererla, pero hasta intentó matarla.
Cuando nació el pequeño Juan Pablito a Bernarda le bajó todo el amor de abuela
Pero claro quería al niño para ella, aunque eso significara separarlo de su madre.
Por suerte, por fin todos los descendientes de Doña Bernarda se vieron libres de tan nefasta madre, abuela y bisabuela.
¿Con esa cara de bruja quién creería que su único deseo era ser abuela? La inolvidable Catalina Creel hizo lo imposible para llenar su “Cuna de lobos”
Como su nuera Vilma era estéril. Catalina ayudó a su hijo Alejandro en un plan inhumano.
Hicieron creer a Leonora que Alex era su marido, le robaron su hijo y se lo dieron a Vilma para que lo criara.
Así nació el pequeño Edgard por quien Catalina llegaría a matar. Al final ella murió,Pero Edgard sobrevivió y en esa última escena de a novela nos hizo saber que era un digno nieto de su abuela.
A María Rubio tras su excelente actuación como Catalina Creel la encasillaron en el rol de abuela desalmada.
Salomé la estafaría quitándole el derecho a su único nieto, pero en “Querida Enemiga”, la famosa Hortensia había regalado a su nieta a un orfanato.
La gran ironía es que Lorena heredaba el don de su abuela para la cocina.
Finalmente, Hortensia se arrepentía y pedía perdón a su nieta.
Y es que algunas nietas salen idénticas a sus abuelas Miren este hermoso trió de “Mundo de Fieras”, abuela, hija y nieta todas vestidas con animal print y todas con el mismo set de afiladas garras.
Años más tarde, Evita, nieta de sangre de Victoria, le salía tan malvada como ella. Victoria terminaba rechazando a Evita y pidiéndole perdón a Peregrina.
No sólo le hacía la vida infernal al guapote William Levy que era su yerno.
Además tenía tan harta a su nieta Mayita que esta prefería la compañía de su otra abuela, y eso que esta era fantasma.
Tanto odiaba a Peregrina, la nieta de su marido que Victoria (Jacqueline Andere) la regalaba a los gitanos cuando era una bebita.
Años más tarde, Evita, nieta de sangre de Victoria, le salía tan malvada como ella. Victoria terminaba rechazando a Evita y pidiéndole perdón a Peregrina.
Doña Pilar Montalvo era muy buena, pero un poco tonta y llena de prejuicios eso la hizo ser injusta con sus nietos en “Destilando Amor”
Algunas abuelitas de telenovela no son como Caperucita Roja, sino más bien como...¡El Lobo!