Heroínas que nos robaron el corazón
Tres actrices la han interpretado en la misma novela, pero es innegable que aunque cambie de rostro, Lucía de “La Fuerza del Destino”, es una heroína adorable, que nos roba el corazón con su nobleza, su sentido de deber hacia una familia de delincuentes, y su amor devoto por Iván. Entra y mira a otras heroínas roba-corazones de las telenovelas. ¿Encontraste a la tuya?
La vida y muerte de "La Pola" nos impactaron de una manera diferente a la que suele hacerlo una heroína tradicional. Era un personaje histórico, una mujer que se atrevió a luchar contra fuerzas muy superiores a pesar de, que por su mismo género, ella no tenía ni voz ni voto en su mundo. Pero algo tiene en común el personaje de Carolina Ramírez con otras heroínas que capturan nuestra imaginación y órgano cardiaco. Todas nos obligan a quererlas, a perdonar sus fallas y a aplaudir sus actos.
Ser pobre, ser linda, ser buena, y ser sufrida. Requisitos mínimos para amar a una heroína. Agréguenle un nombre como María Desamparada, y que la interprete una exitosa y querida actriz como Maite Perroni y ya se granjea el cariño del público como ocurrió con la protagonista de “Triunfo del amor”
Pero no necesariamente quisimos al personaje por su nombre “desamparado” o por tener el físico de Maite. Hace trece años tuvo los ojos de Adela y se llamó Cristina... Quisimos a Cristina en “El privilegio de amar” tal como la adoramos con el rostro de Jeanette Rodríguez, en “Cristal”, la versión original de Delia Fiallo sobre la huerfanita que sueña con ser modelo, un sueño que le rompe el corazón.
Pero para querer a una heroína, ella no necesita ser débil ni necesitar que la rescaten. Antes de “La Pola”, Carolina Ramírez nos enamoró al socorrer al desvalido Emiliano en “La Hija del Mariachi”.
¿Se puede querer a una implacable asesina? Sí, si se conocen los tristes detalles que la empujaron al mundo del crimen. Por eso lloramos al ver como una colegiala soñadora, llamada "Rosario Tijeras", se convertía en sicaria de narcotraficantes.
Las primeras heroínas que quisimos eran todas Cenicientas, algunas más mal vestidas que otras, algunas más pobres e ignorantes, pero que igualmente viven en nuestra memoria como la genial “María la del Barrio”. ¿Cómo olvidar ese sombrerito de la pepenadora más divertida del DF?
Pero recordemos también que María fue interpretada por La Vero en “Los Ricos también lloran” y que fue el poder de esa Mariana salvajita la que convertiría a “Los Ricos” en una novela universalmente aclamada y a La Vero en la reina de las Cenicientas.
No tendría Thalía tantos adoradores si en su breve carrera telenovelera no hubiera creado heroínas adorables como “María Mercedes”, que curaba al marido de impotencia, vencía a su satánica suegra y finalmente se peinaba.
¿O qué tal la salvajita Marimar? Una costeñita que adoraba las mascotas, a un futbolista que la abandonaba, y dotada de unas greñas que hacían parecer al Perro Pulgoso mejor peinado que ella.
Nos encantan las heroínas salvajes y por eso hasta el día de hoy cuando pensamos en Marlene Favela la llamamos “Gata Salvaje”. Podrá hacer otros roles, pero Rosaura fue quien nos robó el corazón.
Muchos dijeron que Verónica Castro estaba “madurita” para interpretar a una salvajita adolescente. Pero su “Rosa Salvaje” le quedó tan convincente que acalló las críticas y robó corazones.
Era medio delincuente, bastante primitiva, pero enternecedora. Marichuy, protagonista de “Cuidado con el ángel” convirtió a Maite Perroni en una estrella, la emparejó para siempre en la imaginación telenovelera con William Levy, y capturó el cariño de la audiencia en esta tercera versión de “Una muchacha llamada Milagros”.
Por décadas quisimos a las heroínas por ser vulnerables y nada más vulnerable que una minusválida. La más querida de ese grupo fue Esmeralda cuya historia ha merecido cuatro versiones, dos en Venezuela, unas en Brasil, y otra en México donde Esmeralda fue interpretada por Leticia Calderón
Un personaje que caiga bien y se gané la adoración del publico es una plataforma para la fama y la ingenua” Viviana” traicionada por su propio esposo, convirtió a Lucía Méndez en la Reina de las Telenovelas en 1977.
Lo mismo ocurriría con Blanca Soto como la atolondrada, pero adorable “Eva Luna" que de asistente pasaría a ser dueña de una gran empresa y tendría una boda de película, la gran recompensa de una heroína roba-corazones.
Un atributo de la heroína predilecta del público era usar cofia y delantal. Se creó el mito del servicio domestico como un espacio de esclavitud. Muy diferentes son las heroínas-mucamas de ahora como la alegre, pero respondona Mili de “Al diablo con los guapos” versión mexicana del éxito argentino “Muñeca Brava”.
Otra criada que vino de Italia a México a servir fue la “Muchacha Italiana viene a casarse”. Al llegar a México, Valeria Donati perdía el rastro de su prometido y terminaba chantajeando a un millonario (Ricardo Blume) para que la empleara en su palacete. Es que las heroínas transgresoras, también roban el corazón.
Y transgresora era “La usurpadora” obligada por una mujer idéntica a ella a ocupar su lugar. Mientras la verdadera Paola Bracho se iba a Europa a vivir la vida loca, nosotros sufríamos con los esfuerzos de Paulina de ocupar el lugar de su clon y ayudar a una familia de locos.
De Chile vino otra heroína atípica, que inmortalizó la imagen de Lucia Méndez como una cabaretera, media prostituta, medio alcohólica, que renta su vientre para dar a una familia de millonarios el ansiado heredero. Su cabello rojo le granjeaba el apodo de “Colorina”.
Y amamos al personaje aunque cambió su color de cabello, para “Salomé”, y que en vez de pantalones spandex, se ocultaba bajo siete velos para sus bailes árabes
Fernando Gaitán es todo un mago de las telenovelas y nos hizo enamorarnos de una “chapolera” de café que en Colombia se apodaba “Gaviota” y en TV Azteca era conocida como “Paloma”, pero siempre era una mujer fuerte que tanto curaba la impotencia del héroe como aprendía a manejar grandes empresas.
En el 2007, volvió a llamarse “Gaviota”, pero ahora era una jimadora de agave, que “destilaba amor”. Tras un fracaso amoroso con el dueño de la hacienda donde trabajaba ponía sus conocimientos al servicio de un consocio tequilero donde comenzaba como recepcionista y terminaba de vice-presidenta. ¿Sonaba a cuento de hadas imposible? Nosotros nos lo creemos porque la “Gaviota” era un hada mágica y omnipotente.
Fernando Gaitán fue quien nos enseñó a amar a una fea. Rompió moldes y creo nuevos modelos con Betty La Fea
El fenómeno es tan poderoso que hemos amado a La Fea en todas sus reencarnaciones, sobre todo la mexicana Lety Padilla, desmañada, bigotona, pero muy alegre y optimista
No todas las heroínas que amamos son pobres. Hasta una colegiala adinerada puede inspirar nuestro cariño y compasión por su desdicha. Ese fue el caso de la sufrida Cecilia de “Cadenas de amargura” víctima de su ambiciosa y desquiciada tía.
Una década más tarde sería Alisson Lozz quien diera vida la tierna Paloma, que antes de los dieciocho años ya sabía lo que era perder padres, perrito y un novio “En nombre del amor”.
Y hasta las niñas ricas pueden ser victimas de erradas venganzas. Como sufrimos con la equivocación de Demetrio y admiramos el coraje de Verónica. “La mentira” de Caridad Bravo Adams es un clásico de la ficción mexicana y ha tenido innumerables versiones en cine y televisión, pero la más aplaudida fue la de 1998 donde Demetrio fue Guy Ecker y a Verónica la encarnó Kate del Castillo.
Emilio Larrosa nos mostró lo que sufren las niñas ricas, sobre todo si son hijas de narcotraficantes. Todos quisimos a Jackie con su flequillo, su dinero y la carita de muñeca de La Chule que, a pesar de su dinero y encanto, sufría por no tener amor en “Soñadoras”.
Unos años más tarde, también Larrosa volvería a atrapar los sentimientos del púbico con cuatro heroínas de diferentes clases sociales en “Amigas y Rivales”.
Hay espacios en los que las heroínas más conmovedoras parecen brotar de la tierra. Uno de esos es el mundo rural. ¡Cómo nos hizo llorar Daniela Castro intentando proteger su buen nombre y los sembrados de caña de azúcar que heredara de su madre en “Cañaveral de pasiones”!
Otra que también luchaba por librarse del estigma de ser hija de una coscolina y que quería recobrar “El manantial” que le había legado su padre, fue Alfonsina.
Ni manantial, ni cañaverales, Lucrecia protegía a costa de su felicidad los manzanares de su familia, mientras intentaba ganarse el cariño de una madre hostil y luchaba por su amor prohibido por “El Chamuco” en “Mi pecado”.
Otro espacio donde surgen heroínas adorables es en la telenovela de época. Fue una gran idea de los peruanos mudar la trama de “Luz María” al Perú decimonónico. El rol de ingenua criada resultó más convincente y convirtió a Angie Cepeda en una estrella.
La fama de Lucero aumentó con su papel de Hipólita, en “Alborada”, una mujer adelantada para su época que sufre los rigores de una sociedad estrecha. Sus modas de la era napoleónica le sentaban de maravilla y su romance con Fernando Colunga los haría una pareja ideal de las telenovelas.
Ya antes Colunga había tenido otro éxito con historias de época y Adela Noriega había alcanzado el cariño de público y críticas con su Matilde Peñalver, confundida, mentirosa y atolondrada, pero conmovedora en sus esfuerzos por descubrir un “Amor Real”.
Kate del Castillo también logró granjearse un sitial entre heroínas queridas como Ramona, una señorita de la California del Viejo Oeste quien se atreve a amar a un nativo (Eduardo Palomo) y huir con él a pesar del racismo de anglos y mexicanos.
Pero la heroína más amada de las telenovelas de época, quizas hasta de todos los tiempos, fue Mónica, la intrepida novicia que reforma a un contrabandista en "Corazón Salvaje"
Aunque no fue una telenovela de época, “El extraño retorno de Diana Salazar” iniciaba con Lucía Méndez como la dueña de poderes paranormales que la condenaban a los ojos del Santo Oficio. Siglos más tarde se reencarnaba en una mujer también poseída por poderes sobrenaturales que lavolvieron una heroína inolvidable y rba corazones.
Una de las heroínas más antiguas, cuyas aventuras en el mundo de la alta costura han ameritado versiones en toda América Latina es “Simplemente María”. ¿Quién no se conmovió con la criadita ingenua a la que un “niño bien” convierte en madre soltera y una maquina de coser convierte en famosa diseñadora?
Las madres solteras inspiran compasión y admiración en su lucha por sacar adelante a sus hijos. Por eso quisimos a Candy, de “Las tontas no van al cielo”, que prefirió renunciar a un marido infiel, y criar sola a su “Chava”, pero para eso también fue lo suficientemente moderna para dedicar su tiempo a ayudar a mujeres con problemas y enamorar a un mujeriego cirujano ¡que también era padre soltero!
Si queremos a la mamá que lucha por sus hijos ¿cómo no vamos a querer a la madrecita que intenta recuperar al hijo que le robaron? Pues Diana Bracho se hizo querible en “Cuna de lobos”, puesto que después de hacer de bobalicona que caía por losl cuentos de un millonario (todo para embarazarla y robarle el niño), Leonora cargaba baterías y se atrevía a enfrentar a la temible Catalina Creel para recuperar a su bebé.
A todo ser humano normal le gustan los niños, y las heroínas chiquitas son adorables. Lucero ya prometía ser la gloria que es hoy cuando antes de ser mujer era "Chispita”. Su historia ya había sido un éxito de Andrea del Boca en Argentina, y en México inauguró el género de la telenovela infantil.
Quince años más tarde, la pequeña Daniela Luján nos robaba el corazón en otra versión de esta valiente huerfanita, ahora llamada “Luz Clarita”.
Pero la primera telenovela infantil en enamorar a un continente fue “Papá Corazón” que convertiría a Andrea del Boca en una estrellita. Luego vendría “Mundo de Juguete” con Graciela Maurí y la última en usar el uniforme escolar para estudiar en un convento mientras su papá arregla sus líos sentimentales fue Daniela Aedo, en “Carita de Ángel”.
Inolvidable es esta muñequita de ricitos de oro que vimos en María Belén y en Amy, la Niña de la Mochila Azul. Pero Danna Paola tuvo que crecer.
Pero también la quisimos ya más grandecita, y escondida tras esos lentes en “Atrévete a Soñar”
Después de la heroína niña, otra roba corazones es la adolescente, y cómo sufrimos con Adelita Noriega, en “Quinceañera” la primera telenovela mexicana en abrir un ciclo de historias de adolescentes.
Quince más tarde era Anahí, la adolescente que enfrenta todo tipo de problemas para tener su fiesta de 15 años en “A mil por hora”.
Mariana Garza fue una deliciosa “Patito Feo” que enamora a una estrella del rock en “Alcanzar una estrella”.
Las dos estrellas femeninas de Rebelde serían iconos juveniles de la Era Global. Quisimos a Mía a pesar de sus desatinos, presunciones y exagerados dramas de “pobre niña rica”, pero también solidarizamos con los resentimientos y rebeldías de la tóxica Roberta.
Pero también se ama a las heroína “maduras”. Sino no hubiéramos tenido esos hermosos dramas maternales que convirtieron en estrellas de telenovela a Doña Silvia Derbez, Amparo Rivelles, y Maga López. Arturo Moya Grau tuvo un éxito gigantesco en Chile al combinar drama maternal con novela de detectives, y nos enamoramos de "La Madrastra", una mujer que por descubrir la identidad de un asesino y recuperar a su familia, acepta ser “la madrastra” de sus propios hijos. Vitoria Ruffo fue la última en interpretar ese papel inmortal.
Son inolvidables, porque supieron llegar al fondo del corazón de la audiencia. ¿Cuál fue tu favorita?