Gustavo continuó amando a Ana hasta su último aliento
Bruno y Cynthia no se encontraban satisfechos con su libertad a pesar de todas las maldades que cometieron y regresaron a la hacienda para realizar una más. No sabían lo que estaban a punto de desatar.
Su plan era robar el dinero de Rodrigo y quemar la hacienda, por supuesto, con él dentro de ella.
Cynthia ansiaba terminar con todo lo que pertenecía a Rogelio, su locura terminó por consumirla y a no darse cuenta de un fatal error.
Su error fue el de confiar en Bruno, el cual no dudo ni un segundo en dejarla para que se quemará viva y así el robar todo para su bolsillo.
Pero su plan tampoco funcionó pues fue descubierto en el acto por Rogelio, Gustavo y Ana.
De inmediato Gustavo defendió a Rogelio y a Ana, enfrascándose en una batalla con Bruno por la pistola.
Ambos no se dejaban vencer, los dos tenían un objetivo muy claro para cumplir. Bruno deseaba venganza a toda costa y Rodrigo proteger a Ana y a Rogelio.
La pelea parecía no tener fin hasta que ambos estuvieron de pie y la pistola se perdió de vista.
Sin embargo la pistola seguía en la mano de uno de ellos, un disparo la delato.
Pero quién habrá recibido el disparo, ¿acaso fue el malvado Bruno?
¿O Gustavo fue el que recibió la bala de la pistola de Bruno?
Lamentablemente nuestro héroe fue el que recibió el impacto de bala, muy cerca del corazón.
Rogelio aprovecho el momento para abalanzarse sobre Bruno como pudiese para quitarle la pistola.
“¡Atrás, desgraciado, atrás!”, gritaba Rogelio enfurecido a Bruno cuando pudo arrebatarle la pistola de sus manos.
Ana acudió de inmediato hacia Gustavo pero ya era muy tarde, la herida era letal.
Ana le insistía en que no hablará y que mantuviese la respiración para pedir ayuda, sin embargo Gustavo ya sabía que su fin se acercaba, "estoy muriendo", decía.
“Es mejor así, es mejor así porque yo jamás te iba a dejar de amar”, Gustavo no dejó de amar a Ana en ningún momento, “Ana, prométeme que vas a ser feliz.”
También aprovechó su último aliento para encargarle a su hija Mary, para que fuesen todos felices.
“Ana, te amo para siempre”, fueron las últimas palabras que pronunció Gustavo antes de abandonar este mundo.