Publicidad | Vea su anuncio aquí

Sabine Moussier está encasillada en el rol de villana

¿Qué pasó con Marissa?

- Televisa

Carita de mala

FOTOS:  Carita de mala

Ver fotos

Siempre en el mismo rol

Las Tontas No Van Al Cielo comenzó como una telenovela de vanguardia en la cual no habría villanos clichés,  sino gente intransigente. Ese era el caso de Marissa  que se esperaba sacaría a Sabine Moussier de un casillero monótono, y demostrara su capacidad  para hacer otros papeles. Lamentablemente,  la historia dio un giro que tuvo a la actriz repitiendo muecas y maldades clichés, y terminó exponiendo al personaje a una de esas aparatosas muertes que los guionistas sueñan para sus villanos más nefastos. No te pierdas el final de  Las Tontas No Van Al Cielo, este viernes, a las 7PM/ 6 Centro, por Univision.

Sabine Moussier  es atractiva y buena actriz. Es una lastima que se le esté pasando el tren, actoralmente hablando,  y a sus 36 años siga haciendo de infame villana sin poder salirse de ese casillero. Fue un acierto participar en la obra Aventurera donde demostró su versatilidad,  cantando, bailando y haciendo de ingenua cabaretera. Pero para quienes no puedieron ver Aventurera,  el rostro de Sabine es el de las telenovelas, e invariablemente corresponde a  una villana previsible.
 
Como suele suceder con las actrices encasilladas, Sabine siempre interpreta roles similares: “Otras” empeñadas en robar maridos ajenos (Maria Isabel, El Privilegio De Amar, Piel De Otoño), o esposas insatisfechas e infieles (Mujeres Engañadas, La Madrastra).En sus inicios, Sabine mas que villana interpreta a mujeres equivocadas y  redimible como  la trágicas  pianista Mireya de María Isabel o  la simpática modelo Lorenza de El Privilegio de Amar, su mejor papel hasta ahora. Mujeres cuyo único pecado es amar lo que no les pertenece, pero estos roles pertenecen a otro siglo.

En el Tercer Milenio, Sabine se especializa en  personajes crueles, antipáticos, lujuriosos más que sensuales y siempre al borde de la demencia. En Piel De Otoño, al final abandona su amante casado (Sergio Goyri), pero a través de la historia ha hecho llorar a la esposa (Laura Flores). Fabiola de La Madrastra terminará de invitada a la boda de los protagonistas, pero eso no supera sus intrigas, sus canalladas que la han hecho sospechosa de un crimen y que incluyen haber abandonado a un hijo enfermo mental en una institución.

Villanas desbocadas han sido su Graciela, en El Derecho De Nacer, quien de día era recatada secretaría, pero de noche, disfrazada de monja, frecuentaba burdeles yucatecos para satisfacer los bajos instintos de clientes y los propios. Igual Frida que lloraría en el funeral de su hijo en  Entre El Amor Y El Odio, pero seguía siendo un monstruo que había provocado la muerte del niño. Los personajes de Sabine suelen tener “rollos” con la maternidad. En Amor Sin Maquillaje es Beatriz,  temperamental y egocéntrica prima donna de telenovelas cuyo único afecto humano es Sergio Goyri. Pero aun sabiendo que él desea ser padre, aborta un bebé que puede arruinar su figura.

El papel que más la ha alejado de esa imagen prefabricada fue  una aparición especial en Amar Sin Limites. Eva Santoro aparte de ser mafiosa,  no era ni infiel ni roba-maridos ni tenia problemas con los hijos. Así, Eva se convirtió en un personaje atractivo,  hasta el punto que el publico la consideró mas heroína que Azul (Karyme Lozano) y sintió su muerte.

Tonta cómica
Por eso, se esperaba mas de Sabine en Las Tontas..., puesto que siendo novela de vanguardia y humorística no albergaría psicópatas ni intrigantes. Efectivamente, el rol de Marissa permitió a la Moussier desplegar su vena cómica con sus despistes, su ingenuo egoísmo y su costumbre de llamar “gorda” hasta a las anoréxicas.

Nadie puede considerar como villana,  una mujer a la que una amiga le está quitado el novio y a la que dejan plantada, y embarazada, ante el altar. Además, Marissa tenia como atenuante el recuerdo traumático de un aborto no deseado al que se había sometido a los quince años. Parecía pensar que sólo otro hijo podría liberarla de su carga de culpa.

De pronto la novela da un giro y Marissa se desboca, huye, da a luz en el extranjero y regala a su hijo. Luego se dedica a torturar mentalmente a Santiago (Jaime Camil) con dudosas noticias del paradero del niño: está muerto, lo regaló, etc. A mismo tiempo disfruta sabiendo que Santiago tiene a su hijo al lado y no sabe que es suyo.

Se dice que este cambio bipolar del personaje se debió a que el público quería una villana tradicional. ¿Cómo así, si ya existían en la historia Alicia (Fabiola Colmenares)  y Paulina (Karla Álvarez) que viven de la maldad? Otras fuentes alegan que fue necesario “villanizar” a Marissa porque el público la estaba queriendo más que a Candy (Jacqueline Bracamontes).

Lo que sea, el hecho es que Sabine ha vuelto a ocultar su talento tras la macara del Mal. En su próxima novela, Mi Pecado,  será mamá villana de Eugenio Siller. El tiempo pasa y Sabine permanece atrapada en un único rol.

¿Hubieses querido otro final para Marissa?

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Publicidad | Vea su anuncio aquí