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Un "Pecado" de Juan Osorio

Juan Osorio y las reinas de Mi Pecado

Con Mi Pecado, Juan Osorio retorna a sus raíces y a las producciones de calidad.

- Mezcalent.com

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Con esta novela, el productor retoma sus raíces

Decir Juan Osorio es imaginarse inmediatamente una telenovela truculenta de estilo populachento y trama desmesurada. Autor de éxitos como Salome y de fracasos como Velo De Novia, Osorio es considerado un productor estridente. Por eso sorprende saberle detrás de un proyecto tan sobrio y bien fabricado como Mi Pecado. A quienes no sorprende es a los que recuerdan la primera etapa de este productor por allá por los 80’s. No te pierdas Mi Pecado, de lunes a viernes, a las 7PM/6PM, por Univision.

La era de la Medina
Aunque Juan Osorio ha cumplido muchos roles en las telenovelas, es su labor “productiva” la más reconocida. Pero su trabajo inicial de los 80’s es de una calidad indescriptible. En esa época su producción va enganchada a dos factores, series de época y Ofelia Medina. Para los 80’s, la Medina era toda una diva y ya había dado más que bastantes pruebas de su soberbio talento en cine, teatro y telenovela. Osorio se encargaría de colocarla en un pedestal explotando matices casi desconocidos en ella.

En la miniserie Toda Una Vida, inspirada muy libremente en la vida de María Conessa, La Medina interpretaba a una cupletista española que vive la historia de México de los primeros 20 años del siglo XX, y que tras dos maridos y varios amores, perece víctima de la gripe española. Todo en esta serie fue genuino y de calidad, desde el acento español de la protagonista hasta las joyas que usaba Alejandra Pastora, su personaje.

En 1987, Ofelia Medina y Osorio vuelven a unirse en La Gloria y El Infierno, una versión de "Duelo Al Sol" de Niven Busch, que los lleva a un México poco tratado en las telenovela, el mundo rural michoacano en la era de las expropiaciones de Lázaro Cárdenas. Fue ahí que se notó por primera vez la afinidad osoriana con el drama rural, con el modo en que se viven las pasiones en un campo un poco mítico y desfasado en el tiempo.

Tal como en la novela y el filme, la heroína de La Gloria y el Infierno muere. Se volvió costumbre de Ofelia Medina de morir en las producciones osorianas. Tanto así que en 1996, en Para Toda La Vida, producción de Juan Osorio, exigió que matasen a su personaje.

Ya Osorio daba muestras de su maestría en el arte de crear dramas rurales y de época, cuando volteó al mundo urbano a hacer historias fascinantes que giraban en torno a villanos y protagonistas torturados por dramas sicológicos. En Tal Como Somos, retrata la vida de un pescador de Guaymas (José Alonso) que lleva su familia vivir al DF con trágicos resultados al involucrares con una mujer (Julissa) torturada por su marido e hija. En Mi Segunda Madre, Osorio explora el interior de una mujer de negocios (María Sorté) que le toma tanto cariño a su hijastra (Daniela Castro) que esta dispuesta a todo por ella, y en Días Sin Luna retrata el sufrimiento de una mujer (Angélica Aragón) que intenta superar una enfermedad incurable y traumas infantiles para vivir una vida normal.

La era del circo
Sin embargo, los 90’s encontrarán a Osorio orientándose hacia otro tipo de telenovelas, mas tradicional, pero también mas populista e irreal. Luego que sus últimos dramas de época, Clarisa y Si Dios Me Quita La Vida, fracasan, se dedica específicamente a historias urbanas y contemporáneas como Marisol, El Alma No Tiene Color y Salome.

El Siglo 21 le da una reputación como director de circos en los que cabe de todo: humor, dramatismo exagerado, villanos desmesurados y protagonista irrompibles. El fracaso de Velo De Novia lleva al productor nuevamente a sus raíces al drama campirano, en Duelo de Pasiones.

Aunque la trama es tan recargada y los personajes tan inmoderados como corresponde al esquema de Juan Osorio, el ambiente rural sin tiempo ni espacio mitiga estos detalles y convierte a Duelo de Pasiones en interesante cuento de hadas. Sigue a esta otra producción curiosa, sumamente violeta, pero también entretenida como lo es Tormenta En El Paraíso, tras la cual vendrá algo completamente diferente.

Mi Pecado es una telenovela inolvidable, pero que no parece corresponder a los parámetros osorianos. En México se ha vuelto una telenovela de culto y alcanzó un rating bastante elevado para su horario. Las razones tras esta sorpresa es que el productor volvió al pasado. Mi Pecado estriba en un guion solido de los reconocidos y galardonados Cuauhtémoc Blanco y Mari Carmen Peña en el cual hay mayor énfasis en el interior de los personajes que en sus acciones, en donde los protagonistas no son bobos plañideros, ni los villanos son unos monstruos deshumanizados.

La experta dirección baja de tono la estridencia osoriana y se enfoca en sacar lo mejor de los actores a la vez que los enmarca en un paisaje que combina perfectamente con el humor melancólico de la historia. La pregunta ahora es si Osorio seguirá o no en este camino o volverá al cómodo y más conocido esquema circense.

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