¡Antonia ha muerto!
Plutarco solo tiene dos deseos en esta vida. Uno es adueñarse de Grupo Imperio y el otro es quedar viudo y así poder llevar a cabo el primero. Y ahora todo parece marchar a su conveniencia.
¿Te caía bien Antonia? ¡Opina!
Eva se convirtió en una amiga muy importante para Antonia, y aún después de que descubrió que debajo de la peluca se encontraba Juan Carlos, decidió visitar a su esposo Plutarco de sorpresa para ver si le era infiel.
Así que llegó a su casa muy en silencio para ver en que andaba Plutarco.
Mientras tanto dentro del dormitorio, Plutarco y Rebeca gozaban de una sesión de insultos hacia el retrato de Antonia.
Antonia escuchó todo y decidió entrar para llevarse la sorpresa de su vida, al ver como su esposo la engañaba con una empleada de la empresa.
Plutarco quedó asombrado, no se esperaba que eso sucediera. Rebeca muy por el contrario disfrutó del momento.
Rápidamente Plutarco intentó arreglar la situación pero era imposible, Antonia no era tan inocente.
Antonia dolida escuchaba todas las cosas que Rebeca decía.
A Plutarco no le quedó de otra más que demostrar su verdadera forma de ser y amenazó a Antonia.
Ella sufría por dentro sin poder decir algo de la impresión, así que mejor decidió echarse a correr para huir de casa.
Sin embargo no llegó muy lejos, sufrió un ataque al llegar a la puerta de su casa.
Eva apareció en la escena para llamar con rapidez a la ambulancia.
Plutarco debió de fingir nuevamente ante Eva para que viese que le importaba que su mujer se hubiese puesto mal.
Ya en el hospital Plutarco continuó deseándole la muerte para que pudiese dejarlo en libertad y quedarse con su parte de la empresa.
Sin embargo tenía que continuar fingiendo ante la presencia de Adriano que rápidamente acudió a ver a su hermana.
Adriano estaba muy preocupado por la salud de su hermana y le pedía que no muriese, que él debía de morir antes que ella.
Mientras Adriano hablaba con su hermana, ella abrió los ojos, una señal de esperanza pensó su hermano pero era lo contrario. Se trataba de un nuevo ataque.
El doctor solo llegó para dar la mala noticia a Adriano, su hermana ya no tenía salvación.
Antonia había muerto y Adriano se encontraba desconsolado y con él solo estaba Plutarco.
Que muy al contrario de Adriano, estaba feliz y se sentía libre, su deseo se había hecho realidad y daba gracias a los cielos. Ahora tiene el camino libre a la maldad.