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Para tener cutis de pétalo de Rosa: Un sauna facial

tip 5

¿A poco no sabían que las flores ayudan a embellecer?

- Televisa

“La vida es color de rosa, la vida es felicidad y llueven flores”. M'hijas queridas, ya saben que a Mimí de la Rose las flores no solo le adornan el nombre.

Tal como dice mi canción, las flores ponen color y felicidad en mi vida. Pero, ¿a poco no sabían que las flores también ayudan a ser una ”mujercita bella” (como dice mi Prima Eva)? Así mesmo, y ahorita les voy a enseñar cómo usar las flores para tener este cutis divino mío.

Para eso tienen que convertir su baño en su spa personal. No se me asusten que es fácil y no cuesta mucho. Van a necesitar tiempo, un par de cositas, y mucha voluntad que sin ella estamos amoladas. Así se van a hacer unas vaporizaciones de pétalos de rosas que las van a dejar… ¿Cómo? ¡Pos qué pregunta! ¡Cómo la mera Mimí de la Rose!

Materiales
1 toalla vieja
1 olla o fuente de loza esmaltada o un lavabo bien limpio.
1 taza de pétalos de rosa frescos, no importa el color. También pueden usar otras flores como manzanilla, flores de azahar, etc.
Agua hirviendo. (Suficiente par llenar la olla)

Lo primero que necesitan es limpiarse la carita con una crema limpiadora o gel de limpieza. Se me recogen el cabello, se ponen una bata vieja o algo muy ligerito porque van a sudar más que caballo de carreras. Llenan el lavamanos (o si prefieren en una olla o fuente de loza) con pétalos de rosa. Arriba le vierten agua hirviendo de esa que echa humo como yo cuando mi Pachón no me pela.

Ahí viene lo bueno, inclínense un poquito nomás sobre ese vapor y con una toalla vieja cubran la olla y su cabeza como formando una tienda de circo. Se me quedan quietecitas ahí, por unos 5 o 6 minutos, aguantándose el calor tal como lo harían para destaparse las narices si tuvieran un catarro. Ni se les ocurra tocar el agua o la olla que estarán hirviendo.

Terminado el tiempo, se quitan la toalla. La vaporización les habrá abierto todos los poros dándoles una chance para que respiren los pobrecitos. Entonces se pasan con cuidado por la cara un algodoncito mojado con una loción humectante. Si se tocan un cachetito sentirán la piel suave y acolchada como las pompis de un bebé. Por último, se aplican alguna crema nutritiva para cerrar los poros, y ya tienen un cutis espectacular.

Háganse este tratamiento una vez a la semana y verán cómo se lo agradecen sus galanes. No sean perezosas. Perdóneme pero discúlpenme, muchas veces con eso del trabajo y de los niños, y sepa La Abuela que otras excusas, nos olvidamos que para ser “mujercitas bellas” tenemos que echarle ganas. Preocúpense por su cutis, no se me queden dormidas con el maquillaje puesto, ni crean que los faciales y tratamientos de belleza son cosas de millonarias. Aquí ya su amiga Mimí les está mostrando lo fácil que es tener un cutis de pétalo de rosa.

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