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  • Amores Verdaderos cap 113
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Jorge Alfredo hace que despidan a María

No hay trabajo como mecánico para Jorge, María insiste en que cante, pero él se niega.
No querrá, pero necesita el dinero, le dicen que hable con Don Concho.
El dueño el bar no quiere darle trabajo absolutamente en nada, mintió, él pensaba que era un hombre distinguido, un simple mecánico…
Lo animan a cantar, pero él es tímido. Hasta “El Coloso” lo enciende. Si no canta, correrán a María.
Así sí, por salvar a su ángel, Jorge Alfredo decide cantar. En pleno escenario del “¡Ay Jalisco, no te rajes!”.
Demuestra que es uno de los grandes, pero a nadie le gusta. Parece que su honor ha quedado por los suelos y María deberá dejar el bar. ¿Por qué terminó cantando tan feo?
“Yo soy el rey, y la voluntad del rey no tiene ley.” Palabras del “Coloso de Apodaca”
A Santos los reyes le dan risa, están pasados de moda.
María dice que Jorge la comprende, la penetra con la mirada como nunca antes alguien ha hecho. Se está enamorando de él.
Santos se acuesta con una imagen en la mente: María, ese ángel hermoso.
Ella duerme pensando en el hombre que ha llegado a su vida, y a su corazón.
“El Mil Amores” se sale con la suya y enamora profundamente a una de sus conquistas.
Están encendiendo el microondas de la lujuria.
Pero Roxana es casada, recibe a su marido con toda la cena que era para “El Mil Amores”.
Quien, escondido, escucha cómo maltratan a esa hermosa mujer.
Amalia le dice a su hija que debe cuidarse de Jorge Alfredo, pues se irá y le hará mucho daño, a ella que ya está enamorada.
El comandante tiene una prioridad en la vida: atrapar a Santos de la Garza.
La teniente tiene su prioridad: ver a los Rolling en concierto ¿por qué no?
Jorge Alfredo vuelve a agradecerle a María lo que hace por él, ahora que le ha llevado cosas para su nueva casa.
Ella no necesita palabras, esa sonrisa basta para saber que lo hace con gusto… y un poquito de amor.
Amalia cree que Jorge oculta algo, algo que no le permite aceptarlo.
Mientras María termina unas cosas, una misteriosa mujer se acerca a Santos para “chulearlo” todito.
Él prefiere marcharse, pero se queda perplejo al ver a María en ese lugar, que ahora es otro, ha hecho maravillas con sus manos angelicales.
Esa mujer vuelve a aparecer, cree que Jorge puede necesitar compañía, pero María le dice que no, puede marcharse, le hace pensar que es su esposa.
Isa le dice al “Coloso” que María está con Jorge Alfredo, sospecha que son novios.
Como metralla destroza ese comentario el corazón del hombre tan rudo, se niega a creer algo así.
Jorge le confiesa a María lo que dijo su vecinita pispireta, que ella claramente está enamorada de él.
María se muerde la trenza de tantísima pena, pero debe reconocer que es verdad.
Él necesita un trabajo. Es tan fácil: ¡Cantar! Con esa voz divina que tiene, es lo que le dice María.
Se niega, nunca pensó ganar dinero cantando. Sería absurdo.
O no, así podría estar cerca de María todo el tiempo.
“El Coloso” le dice a Amalia que Jorge es un mentiroso y debe vigilar a María.
Va a buscar a Jorge a la pensión, pero no está.
La dueña le dice que no está, salió con María, después de estar toda la mañana arreglando su cuarto.
Gloria sigue buscando a Óscar, el amor de su vida.
Óscar es ¡el mismísimo Coloso de Apodaca!
Ellos estaban perdidamente enamorados en Nuevo León.
¿Por qué se habrán separado? Si eran tan felices.
Ella sufre por la pérdida y porque está luchando para salvar su vida, tiene cáncer.

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