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Cuando las madres eran divas: La Era de la estrella madura

Silvia Pinal cumpleaños

Líder de la ANDA y leyenda del cine mexicano, Silvia Pinal festejó su cumpleaños.

- Mezcalent.com

Cuando la edad no impedía protagonizar


En estos tiempos en que las estrellas de telenovela comienzan a protagonizar siendo adolescentes (o niñas) y ya pasada la treintena viven con terror a que las posterguen a roles maternales, parece increíble que existiera una época en que las protagonistas, por norma, superaban su tercera década y que las heroínas predilectas eran madres de familia.

Glorias del Cine de Oro
Esa singular situación creada en la alborada de las telenovelas se debía a que quienes encabezaban los elencos por aquel entonces eran glorias del Cine de Oro de los 40’s (y muchos ya rondaban habían superado la cuarentena). En1960, debutaba María Elena Márquez en las telenovelas, en Claudia de Mimi Bechelani, para luego hacer  el drama de época Amor y Orgullo En 1962, era el turno de Doña Carmen Montejo en  Secreto de Confesión.

Doña Marga López ingresaría al género en 1968 con Cynthia, seria una secretara solterona enamorada del jefe en Concierto de Almas (1969) y una temperamental primadonna en Las Mascaras, una adaptación del filme “All About Eve”. Es tanta la curiosidad por este nuevo ampo de las telenovelas, que  Don Ernesto Alonso hasta consigue traerse a las dos reinas del cine Silvia Pinal y María Félix para protagonizar sus dramas históricos Los Caudillos (1968) y La Constitución (1970)

Como ninguna de estas luminarias tenía veinte años, se crearon dos contextos: o interpretaban a veinteañeras o representaban a madres de familia dotadas  de corazones todavía capaces de enamorarse. Ejemplarizan este escenario dos actrices españolas que se convirtieron en rostros iconos de las telenovelas de los 60’s.

De España a las telenovelas
La catalana María Rivas había comenzado a hacer cine en su Españas natal. Casada con el actor mexicano Carlos Baena se establece en México a fines e los 50’s. Tras su divorcio, se casa con nada menos que el legendario Luis de Llano Palmer y entra en el mundo de la televisión mexicana donde Ernesto Alonso, gran cazador de estrellas, la convence que protagonice el drama sicológico La Cobarde en 1962.

María Rivas encarnará, a través de la década, a  todo tipo de heroínas: una mujer desquiciada en La Cobarde, una heredera muy cómica en Janina, una minusválida en El Despertar. A pesar de acercarse a la cuarentena solo incursiona un par de veces en el drama maternal. Sera María Elena del Junco en la primera versión para televisión mexicana de El Derecho de Nacer y una mamá busca-hijos en Rosario. Al año siguiente, sin embargo, volvió a ser adolescente en La Gata. Después de eso vino un retiro voluntario. Apareció en algunas miniseries históricas en los 80’s y a fines de la década ya hacia roles secundarios como la madre de Arturo Peniche en La Indomable.

Diferente ha sido el caso de su compatriota Amparo Rivelles quien casi a los 90 años,  sigue siendo homenajeada como una de las grandes del cine español. Sin embargo,  pocos recuerdan la tremenda influencia que tuvo en los primeros veinte años de las telenovelas mexicanas.

¡Ay mis hijos!
Amparito Rivelles pertenece a una dinastía de actores y a los quince años ya protagonizaba. Fue una estrella del cine franquista de los 40’s y 50’s. En 1959 se instala en México y protagoniza su primera telenovela Pensión de Mujeres. Al año siguiente ya hace dos telenovela Pecado Mortal (en la que da vida al personaje que Victoria Ruffo encarnará cuarenta años más tarde en Abrázame muy Fuerte) y El otro (que veríamos a fines de los 90’s bajo el nombre de Por tu amor).

En 1962, Don Ernesto Alonso la atrapa para un experimento que parece caprichoso, pero que es el inicio de  los primeros dramas históricos de lo que entonces era Tele sistema Mexicano. Así Doña Amparo encarna a una novia colonial en Las Momias de Guanajuato y a La Decima Musa en Sor Juana Inés de la Cruz. La Sra. Rivelles como toda gran actriz no teme hacer tanto de joven como en Cristina Guzmán donde da vida a gemelas que se disputan el amor de Enrique Rocha como a una abuelita villana en Doña Macabra donde hace un legendario mano a mano con su compatriota Ofelia Guilmáin.

Pero en 1961 había dado vida una mujer vengativa obsesionada con recuperar al amor de su hija en La Leona y con ese papel sella su imagen de madre sufrida.  Como La Llorona vive preocupada por la suerte de su prole, casi siempre perdida en algún lugar exótico. En Anita de Montemar sufre por su infertilidad y por saber que su hija adoptiva es el fruto de un amor adultero de su esposo.

En La Tormenta, otro drama histórico de Don Ernesto, se debate entre la lealtad a su esposo un general porfiriano y los ideales revolucionarios de sus hijos. En Lágrimas Amargas huye de un manicomio, y solo casándose con un dictador puede recuperar a su hijo perdido en algún país balcánico. En Sin Palabras (1969) son los Nazis los culpables que pierda a su hijo, y tras sobrevivir Auschwitz debe convertirse en la reina del cine francés para poder recuperarlo.

En los 70’s, seguirá jugado con esa formula, a pesar de que en 1974 dará vida una criminal y madre perversa en La Hiena. Ese rol no borra sus sufrimientos maternales en La Cruz de Marisa Cruces, Lo Imperdonable y Pasiones Encendidas. Lo curioso es que aunque Doña Amparo siempre andaba preocupada por sus hijos, a los que darían vida la crema y nata de las estrellas futuras de Televisa: Jacqueline Andere, Enrique Lizalde, Maricruz Olivier, Irma Lozano, Otto Sirgo, Norma Herrera, Jorge Vagas, Susana Dosamantes, y Enrique Álvarez Félix, se daba su tiempo para el amor. Sus galanes incluirían a Enrique Rocha, Guillermo Murray, Raúl Ramírez, Jorge Barreiro, Ignacio López Tarso, Armando Silvestre, Rogelio Guerra  y Carlos Bracho que seria su pareja en tres telenovelas.

Solteronas enamoradas y madres didactas
En 1979, Amparo Rivelles regresó a la Madre Patria seguir cosechando premios y aplausos en el cine y televisión iberos, pero la tradición de divas y heroínas “maduras” fue continuada por otras actrices.  Chela Castro y Silvia Pinal  darían vida a solteronas reprimidas y enamoradas  en Entre Brumas,  Pobre Clara y Quien. Saby Kamalich sería rival de amores de su hija en Mi Rival y Elsa Aguirre cuestionaría la monotonía de un su vida marital en Una Mujer.

Silvia Derbez quien se había dejado pintar el cabello blanco para dar vida a una abuelita en Cruz de Amor, a fines de los 70’s no solo seria la reina del drama maternal, además reinaría en un nuevo tipo de telenovela didáctica interpretando a madres-guías y maestras solteronas empeñadas en instruir a su prole y a la audiencia con mensajes sociales.

Aunque en los 80s,  telenovelas como Mañana es Primavera, Cuando los Hijos se Van y Vivir un Poco girarían en torno a los quehaceres de una mujer madura, la telenovela tenía ya divas jóvenes  y llamativas como Lucia Méndez y Verónica Castro, y sus tramas se  orientaban hacia un publico más juvenil. Sin embargo, el reinado de esas divas no fue olvidado, y Daniela Romo en una entrevista al periódico El Norte recordó a  sus grandes inspiraciones: “Cuando yo di mis primeros pasos en esta carrera siempre aspiré a convertirme en primera actriz, veía las novelas de Amparo Rivelles y de María Rivas y quería ser como ellas”.

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