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10 lugares comunes para hacer el amor

El espacio número uno sigue siendo la cama, el rinconcito predilecto para dar rienda suelta a la líbido telenovelera, sino pregúntale a Pablo Montero que aquí se sentía en las nubes con los besos de la Gaby Espino.
¿Y qué tal los lechos con toldo y cortinajes típicos de los dramas de época como este en el que retozan Lucero y Colunga en "Alborada"?
Con esta cama ¿qué más se necesita? Ah, perdón, lo más importante, Colunga bien cerquita. Ahora sí que no falta nada para conocer el paraíso.
Lo bueno de este primer espacio erótico es que las camas suelen ser muy discretas, miren cuántos secretos de alcoba les guardó a Adela Noriega y a Fernando Colunga en "Amor Real".
El segundo espacio es la cálida arena de la playa, para muchos podría parecer un magnífico colchón. A pesar de que Ana Colchero declaró que le fue muy incómoda esta escena con la arena metiéndosele en la ropa. No hay cuadro más erótico para la imaginación telenovelera que Aimee y Juan del Diablo dando rienda suelta a su ardor en una playa veracruzana.
Champaña, playa, toalla y una cesta de picnic. Otra manera creativa de hacer el amor y dar rienda suelta al romanticismo, como lo hicieron William Levy y Jackie en "Sortilegio".
¿Se acuerdan de cuando Eduardo Verástegui no era santo y célibe? En ese entonces le demostraba su Alma rebelde a Lisette Morelos en una playa.
La arena definitivamente sube la temperatura, lo que no sabemos es cómo soportaba Pablo Montero tanta ropa. Vamos Pablito que estás en la playa, hay que mostrar un poquito más.
Y ya que seguimos en el mar, las rocas son el refugio ideal para los amantes, sino fíjense en el erotismo que desprenden las caricias de Jackie Bracamontes y Guy Ecker en "Heridas de amor".
Los ríos y lagos y son el tercer espacio predilecto para el amor. Anímate tú y tu pareja a darse un chapuzón como el de Eduardo Yáñez y Sofía Vergara en "Fuego en la sangre". Así sin ropita que los separe.
Parece que Pablo Montero siguió el consejo que le dimos y aquí lo vemos en pleno destape acuático con la Gaby Espino.
Las cascadas son un punto y aparte y por eso las hemos escogido como el cuarto espacio. La fuerza avasalladora del agua crea una atmósfera especial para las enardecidas parejas. Miren a Aracely Arámbula como sueña en los brazos de Colunga, y parece decirle "Abrázame muy fuerte".
El quinto espacio erótico lo ocupan los barcos. En el mar el sexo es más sabroso, pero si no quieres mojarte, hazlo en la cubierta de un yate, como en el sueño erótico que Silvia Navarro tenía en "Mañana es para siempre". Arrullo de olas, vaivén de barco y ¡Colunga para desnudar! ¿Qué más quieres?
Claro que todo barco necesita un capitán enamorado y dispuesto a todo ¿quién se anima?
La soledad campirana, y un campo natural son el sexto espacio para el amor de telenovelas. Nos lo recuerdan Rodrigo y su Gaviota, que perdieron sus virginidades en un capo de agaves en "Destilando amor".
Y es que no hay nada como un prado, con flores, en algún lugar del campo solitario. Por eso a Jorge Salinas y a Elizabeth Álvarez se les mete el "Fuego en la sangre" y se disponen a amarse ante la vista y paciencia del caballo.
A punto estuvieron estos pecadores de consumar su amor en medio del paisaje chiapaneco. Hasta manzanas tuvieron Lucrecia y su Chamuco.
El establo ocupa el número siete en la lista y es otro de los sitios habituales para liberar los ímpetus carnales. Ahí celebraron su noche de bodas Renzo y Adriana en "Amor Gitano".
Más divertido que buscar una aguja es hacerlo en un pajar. Así lo descubrió la frígida Sofía de "Fuego en la sangre".
Aunque no es un espacio físico, las tormentas son el fenómeno meteorológico más conducente al amor en las telenovelas y por eso ocupan el octavo lugar de esta lista. Este par no llegó a acostarse, pero en el primer capítulo de "Querida enemiga" una lluvia torrencial alborotó las hormonas de los protagonistas.
Antes de llegar al pajar, Sofía rescató al panadero Juan Reyes de un río en medio de una inundación. Tanto esfuerzo le abrió el apetito por un panadero.
Pensamos que esta par se acostaría en algún establo como lo hace Ivana, pero eso es para la plebe villana. Los “dueños” se refocilaron en una cabañita frente a una fogata. Noveno espacio para el amor, una útil cabaña desocupada y a trasmano.
El fuego es un elemento afrodisíaco y el décimo espacio favorito para el amor. Hasta las parejas más candorosas se calientan ante un buen fuego. Miren a Adela Noriega y a René Strickler en "El Privilegio de Amar".

A la hora de darse arrumacos, los protagonistas de las telenovelas prefieren la playa, los prados y hasta los establos. ¿Cuál es tu lugar favorito?

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