Publicidad | Vea su anuncio aquí

  • Galanes lloones
  • William Levy
  • William Levy
  • William Levy
  • Galanes lloones
  • Triunfo del amor
  • La hija del mariachi
  • Triunfo del amor
  • Levy y Maite
  • Primer capítulo de Eva Luna
  • La muerte de Don Julio
  • La muerte de Don Julio
  • Resucitó Don Julio en el juicio de Marcela
  • Fuego en la sangre
  • Yañez y Adelita
  • Juan José
  • Juan José
  • En nombre del amor
  • César Evora
  • Arturo Peniche
  • Hermanos Bravo
  • Apuesta por un amor
  • La otra
  • Colunga y Ana Martín
  • Soy tu dueña
  • Lalo Santamarinay Susana en Velo
  • Alex Camacho en Alma de Hierro
  • Luceroen Lazos de amor
  • Antonio llorando
  • La Pola
  • Próximo álbum

El Triunfo de los Llorones

Siempre se ha llamado (a sus espaldas) a las telenovelas "mercados de lágimas" y otros nombres peores que aluden a su excesivo sentimentalismo, pero una variedad del siglo XXI es que las lágrimas ya no son propiedad exclusiva de la ingenua heroína. Símbolos sexuales masculinos como William Levy (y hasta un par de villanos sexis) derraman tsunamis por los ojos cuando las cosas no les salen como desean.
Dicen que los hombres no deben llorar, pero quién se resiste a un William Levy haciendo pucheros. ¡Pobrecito! Harto que ha tenido que sufrir en “Triunfo del amor”
De Levy se puede decir lo de Verónica Castro, llora bonito. Pocos hombres se ven sexis con lágrimas y otros líquidos corriendo por sus mejillas. El galán cubano es la excepción.
“Triunfo del amor” debería llamarse “Triunfo del llorón”. Con las lágrimas derramadas en esa historia se podría regar toda la cosecha de naranjas de la Florida. Lo curioso es que en “Triunfo” lloran más los varones que las hembras.
Miren al pobre Tacher con la cara apesadumbrada.
Alonso sufre mucho, pero también hemos visto llorar a Osvaldo Ríos, a Diego Olivera, a Pablo Montero, a Cuau, hasta Chava Pineda derramó sus lagrimones cuando murió su hijo.
Esa lágrima que rueda por la mejilla de Mark Tacher vale más que un diamante. Tacher es otro que llora divino. Tanto que nos hizo llorar con él en "La hija del mariachi".
Si hasta el nombre lo tiene Pablo Montero para ser galán chillón. Con eso de llamarse "Cruz" el pobre estaba predestinado a derramar sus lágrimas en "Triunfo del amor".
La verdad es que a Maite Perroni le gusta hacer llorar a Levy. Miren la cara de fiera de Marichuy y contrástala con las muecas de dolor del pobre “cura locos”. En "Cuidado con él ángel" a José Miguel se le antojaba meterse en la cuna junto a su bebé y ponerse a berrear.
Daniel hace valientes esfuerzos para no gimotear al ser plantado en el altar por Eva Luna. Lo cierto es que en esa novela, Guy Ecker tuvo muchas ocasiones para echarse a llorar.
Como estar en la cárcel siendo inocente y no saber qué va a ocurrir. Eso hace llorar a cualquiera.
¡Ay Señorita, deje de romperme la espalda o voy a llorar de dolor!
Los villanos también lloran y en "Eva Luna", Julián Gil se vió exquisito echando una lagrimita.
Lo vemos sinceramente dolido al enterarse de la muerte de su padrastro.
Y miren sus ojos enrojecidos al enterarse de que su adorada Mami, mató a quien Leonardo creía que era su padre.
Tres Tristes Tigres Llorones. Los Hermanos Reyes de “Fuego en la Sangre” supieron representar muy bien la hombría mexicana que, mas allá del falso machismo, les permitía llorar la muerte de una hermana, la pérdida de una hija y el abandono de una mujer.
“No Sofía, ni te creas que estoy llorando. Es el agua del río que me entra en los ojos.” Resulta curioso que el actor más recio de las telenovelas, Eduardo Yáñez, sea también un experto en escenas lagrimosas.
Lo hemos visto con el rostro bañado en llanto en “Destilando Amor” y en “Corazón salvaje”. Aunque sus tristeza más clásica la demostró en “La verdad oculta”.
Es que su personaje de Juan José Victoria si sufría vicisitudes. Iba preso injustamente, su mamá se moría, por suerte se hacía millonario, de lo contrario hubiese anegado el plató.
César Evora, en "En nombre del amor", lloraba con justa razón. Su único hijo sufría una enfermedad terminal.
César Evora, en "Triunfo del amor", llora por motivos más frívolos. Victoria no se decide a dejar a su marido e irse con su médico. ¡Ya Heriberto, no es para tanto!
Arturo Peniche, en "En nombre del amor", era un ex alcoholico que perdía dos veces a la mujer amada y era acosado sexualmente, y eso que vestía sotana, por una asesina serial. Por eso siempre se le veía compungido.
José Luís Resendez y Erick Elías en "Tomenta en el Paraíso" lloran la muerte de su hermano.
Juan Soler se muerde los labios, en “Apuesta por un amor” para no llorar de la emoción al tener en sus brazos al hijo que ya creía muerto. Juan Soler ha hecho un arte el de llorar “como hombre”. Recordemos las lágrimas clásicas de su Pablo de “Cañaveral de pasiones” y de Jenaro en “Pueblo chico, infierno grande”.
“¡No llores, Yadhira, que me dan ganas de llorar a mí también!” Mucho lloró Juan Soler en “La Otra”. Tuvieron que darle su tercer “TVyNovelas” por su llorosa actuación
El Rey de las telenovelas ha tenido más de una razón para derramar majestuosas lágrimas Aquí lo vemos expresar su tristeza en "Amor Real", tras la muerte de su madre.
“No si ya sé que los machos no lloramos pero es que Papi Rosendo me está dando una paliza”. En “Soy tu dueña”, héroe y villano tuvieron mucha ocasión para romper en amargo llanto.
En “Velo de novia”, Eduardo Santamarina tuvo un doble papel lo que le dió más oportunidades para hacer pucheros.
El hombre de hierro se deshace en llanto. En "Alma de Hierro", su alocada familia y alocados amores, provocaron muchos lagrimones a Alejandro Camacho.
“Pero que horror. ¿Díganme si no es para llorar? Tengo una sobrina coscolina, asesina en serie y encima enamorada de mí". Esas fueron las últimas lágrimas que Otto Sirgo derramaría en "Lazos de amor". Enseguida, su sobrina lo ultimaría a balazos, por llorón y por rechazar su amor.
Antonio llora por cobarde, por no estar a la altura de Doña Bella, por estar enamorado de una ramera. En fin, sus razones tendrá para andar moquillento.
Si vivieras en la Era Colonial, si te debatieras entre la lealtad a tu rey y tu deseo de independizar tu tierra, si estuvieras enamorado de la mestiza con más carácter de la Nueva Granada, también tendrías cara de estar al borde del llanto como la tiene Alejo Sabarain , el gran amor de La Pola.

¿Te gusta ver a un hombre llorar? Mira estos galanes, son muy machos, pero a veces sufren del "Síndrome de Bob Esponja".

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Próximos álbumes

Las peores locuras y maldades de los villanos en Triunfo Del Amor

Sebastián Rulli disfruta sus vacaciones a toda velocidad

Victoria incia el viaje que lo cambiará todo

Santos y María ponen tierra de por medio

Disfruta más imágenes
a tu izquierda